El costo del control absoluto
En el plano profesional, el control es una virtud. Anticipar escenarios, proteger activos y liderar proyectos requiere mantener la mente activa las 24 horas. Sin embargo, en el plano íntimo, el control absoluto es el peor enemigo del placer.
Cuando las mujeres que ocupan puestos de alta responsabilidad o lideran empresas intentan desconectarse, se topan con una mente que sigue repasando pendientes. Biológicamente, los niveles elevados de cortisol (la hormona del estrés) le dicen al cuerpo que está en peligro, bloqueando por completo la capacidad de relajarse y sentir.
El deseo inhibido o la dificultad para alcanzar el orgasmo no son fallas en tu cuerpo; son el resultado de un sistema nervioso sobreestimulado por el éxito y la responsabilidad. Resolverlo no implica añadir más tareas a tu lista, sino encontrar un espacio donde puedas soltar las expectativas, explorar tu intimidad de manera open-minded y reconectar contigo misma con total cercanía.